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Proceso creativo · 8 min de lectura

Construir un proceso creativo que se pueda repetir

Cómo conecto investigación, criterio creativo, AI y automatización. Dos ejemplos visuales, las decisiones que exigen y el trabajo que queda abierto.

Una imagen puede funcionar muy bien por sí sola y quedar fuera de lugar junto a las demás. Un video puede ser atractivo y llevar a una interpretación equivocada. Cuando el trabajo incluye textos, imágenes, movimiento y varios canales, hay que sostener una intención a través de todas esas piezas. Esa es la parte que me interesa ordenar.

En Altura y Fractalis hemos trabajado con materiales distintos: una dirección editorial que necesita expresarse visualmente y una colección de obras que queremos mostrar en otros contextos. Aquí tomo algunas partes de ambos procesos para explicar cómo investigo, decido, produzco y preparo el trabajo para su uso. La AI interviene en distintas etapas; la automatización conecta operaciones que podemos repetir con reglas claras.

El método sigue en construcción. Ya hay decisiones que podemos conservar y tareas que podemos reutilizar. También hay resultados que exigen volver atrás, problemas de calidad y preguntas sobre cuánto conviene fijar antes de seguir explorando.

Una secuencia que permite volver atrás

  1. 01DefinirFunción, audiencia e intención
  2. 02InvestigarReferencias y material de partida
  3. 03ExplorarTexto, imágenes y movimiento
  4. 04RevisarComparar, corregir o descartar
  5. 05PublicarFormato, contexto y canal
  6. 06ObservarPreguntas, usos y ajustes
Volver a la dirección, las referencias o una nueva prueba
El orden orienta el trabajo. La revisión puede devolvernos a una etapa anterior; publicar abre otra vuelta.

1. Darle una función a la pieza

Empiezo por una pregunta concreta: ¿qué debe permitir esta pieza a quien la vea? Entender una idea, imaginar un uso, reconocer un producto o decidir si quiere seguir. Esa función orienta el formato, el tono y el nivel de información. También ayuda a decidir qué queda fuera.

En Altura conviven escenas íntimas con dispositivos y encuentros entre personas. Forman parte de una propuesta editorial sobre placer, intimidad y relaciones con AI. El lugar, la luz, la expresión y la edad de quienes aparecen contribuyen a esa lectura. Una familia de imágenes necesita acuerdos suficientes para reconocerse y variedad suficiente para que cada escena aporte algo.

Escribo esas decisiones como una referencia de trabajo: qué sensación buscamos, qué elementos importan y qué señales nos harían descartar un resultado. Podemos revisarla al ver las primeras pruebas. Su utilidad está en darnos una base para discutir algo más preciso que «me gusta».

Altura · Una dirección, distintas escenas

Mujer sonriente frente a su laptop en un dormitorio, con luz cálida al anochecer.Cinco personas comparten vino y comida alrededor de una mesa baja en una sala de luz cálida, de noche.Dos mujeres descalzas caminan juntas por una calle con restaurantes iluminados de noche.
Tres imágenes generadas con AI para Altura. Cambian las personas, los espacios y la forma de encontrarse; se mantiene una misma atención a la luz, la cercanía y el disfrute. La selección forma parte de la dirección creativa.

2. Investigar antes de multiplicar

La investigación de este proceso es visual y contextual. Reúne referencias, revisa los materiales disponibles y busca qué necesita entender la audiencia. Una referencia puede aportar luz, escala o composición. Conviene identificar qué estamos tomando de ella para poder cambiar el resto con intención.

También ordenamos el material de partida. En Fractalis, la obra de Kharolys Naranjo conserva su identidad aunque la representemos en una habitación o la usemos como origen de una secuencia. Esa distinción acompaña todo el trabajo: la artista aporta la obra; nosotros desarrollamos su presentación, el contexto y el movimiento alrededor de ella.

Trabajo con ChatGPT para explorar enfoques, precisar instrucciones y encontrar inconsistencias entre las referencias y lo que estamos pidiendo. Las herramientas de generación permiten probar representaciones. En cada caso hay que volver al material de referencia y comprobar qué se mantuvo, qué cambió y si ese cambio sirve. Resolver una desviación temprano evita trasladarla a toda una serie.

3. Producir, comparar y volver a decidir

Una primera prueba convierte la intención en algo que podemos examinar. A partir de ahí seleccionamos, corregimos y producimos las variantes necesarias. El proceso admite regresos: una imagen puede obligar a precisar el concepto; una prueba de movimiento puede revelar un problema de composición que el fotograma ocultaba.

En Fractalis, Seas reúne varias salidas relacionadas: la obra original, una visualización de interior y un video de unos quince segundos que se acerca a ella. Cada salida tiene sus ajustes de representación y encuadre. El espacio ayuda a imaginar una presencia y una escala. Lo presentamos como una visualización conceptual; la obra original sigue disponible para poder distinguir ambas cosas.

La revisión continúa al preparar la reproducción. El último encuadre de ese video difiere del primero. Repetirlo en un loop produciría un salto, así que la presentación usa reproducción manual. Una característica del material termina cambiando la forma de entregarlo. Es una decisión pequeña que conecta la producción con la experiencia de quien lo ve.

Fractalis · Obra, contexto y movimiento

01La obra

Seas, obra vertical de Kharolys Naranjo: geometrías circulares azules, turquesas y naranjas sobre fondo azul oscuro.

Seas · Kharolys Naranjo / Fractalis

02El contexto

Visualización conceptual de Seas como mural sobre una pared azul, entre sofás beige y ventanas al mar al atardecer.

Visualización conceptual de interior

03El movimiento

15 segundos · Sin audio. La cámara avanza por el espacio hacia Seas. Reproducción manual: el último encuadre es distinto al primero.

La obra original y dos representaciones relacionadas. La escena fija y el video tienen ajustes propios; la visualización permite imaginar un uso y una escala.

4. Conservar decisiones y automatizar operaciones

Cuando una operación tiene entradas, reglas y un resultado verificable, podemos incorporarla a un flujo repetible. Convertir archivos, preparar versiones para la web o conectar una imagen con sus destinos son buenos candidatos. La selección de una escena y su aprobación necesitan otro tipo de revisión.

En Altura conservamos los originales y preparamos archivos para su uso en la web. Algunas imágenes se comparten entre la página principal y las páginas de producto, en español e inglés. Mantener esa correspondencia permite actualizar el material de forma consistente. La dirección visual puede evolucionar sin reconstruir cada uso por separado.

La AI ayuda a proponer y transformar; la automatización ejecuta operaciones definidas; nosotros comprobamos el resultado y asumimos las decisiones. Para que esa combinación funcione, el proceso necesita conservar la referencia aprobada, reconocer qué versión está usando y detenerse cuando falta una entrada o falla una comprobación.

Qué aporta cada parte del proceso

1.Criterio humano
Definir intención, elegir referencias, seleccionar, corregir y aprobar.
2.AI
Explorar enfoques, desarrollar instrucciones y generar propuestas visuales o de texto.
3.Automatización
Repetir operaciones definidas: preparar formatos, conservar versiones y conectar destinos.
Revisión del resultado aprobación o nueva ronda
Las herramientas proponen y ejecutan. La responsabilidad por lo que comunicamos sigue siendo nuestra. Cada operación automatizada necesita una comprobación.

5. Distinguir la inversión del ahorro posterior

Organizar un flujo exige tiempo: probar, nombrar archivos, definir formatos, corregir reglas y documentar decisiones. Esa inversión puede pesar bastante en la primera entrega. Su valor aparece al preparar las siguientes, cuando podemos recuperar lo que ya resolvimos y concentrarnos en lo que cambió.

El ahorro que busco está en operaciones concretas: preparar otra versión a partir del original, mantener una imagen compartida en varios destinos o recuperar una decisión sin reconstruir toda la conversación. Para asignarle una cifra hace falta comparar tareas equivalentes, incluyendo la revisión y las correcciones. La velocidad de generar un archivo cuenta solo una parte del trabajo.

Hay otros beneficios que importan: conservar coherencia entre piezas, reconocer de dónde salió cada versión y poder retomar el proceso. También existe mantenimiento. Cambian las herramientas, los formatos y las necesidades del proyecto. Un flujo útil debe permitir revisar sus reglas con un costo razonable.

6. Hacer visibles los límites

Una salida puede cumplir todas las instrucciones y quedar plana, predecible o ajena a la voz que buscamos. Ese resultado exige otra ronda editorial: revisar qué expresa la pieza y volver sobre las decisiones que la dejaron ahí, incluso desde el concepto. Verificar restricciones resuelve una parte de la revisión. A veces la decisión es descartar trabajo que costó producir.

La repetición plantea otro dilema. Un criterio compartido puede dar identidad a una serie y, aplicado demasiado pronto, cerrar posibilidades interesantes. Dejo espacio para revisar la dirección cuando los resultados lo justifican. Los ejemplos visuales sirven también para discutir dónde una variación enriquece el conjunto y dónde lo dispersa.

Quedan cuestiones abiertas: cuánto detalle guardar de cada intento, cuándo una corrección merece otra ronda y cómo reconocer que automatizar una tarea está trasladando esfuerzo a la revisión. Son problemas de trabajo que conviene nombrar mientras ajustamos el proceso. La frustración aparece cuando una operación parece resuelta y vuelve a requerir atención.

7. Publicar para poder aprender

La entrega conecta las piezas con un uso real. Un artículo, una imagen o un video necesitan su contexto, su formato y una forma clara de continuar. Después podemos observar qué se entiende, qué genera preguntas y qué requiere ajustes. Publicar abre una nueva vuelta del proceso.

Altura y Fractalis permiten examinar ese método desde materiales diferentes. En ambos casos hay una intención que definir, referencias que revisar, decisiones de autoría y representación que cuidar, versiones que preparar y un resultado que poner frente a otras personas. Las herramientas y los recorridos cambian según lo que estamos intentando hacer.

Ese es el proceso que quiero seguir desarrollando: conservar lo aprendido, reducir operaciones que repetimos y hacer espacio para decisiones que merecen atención. Una próxima entrega debería poder aprovechar el trabajo anterior y, al mismo tiempo, cuestionar alguna parte de él.

¿Tienes un proceso parecido entre manos?

Si estás conectando investigación, contenido visual y producción, cuéntame qué intentas resolver y dónde se traba el trabajo. Podemos explorar cómo darle una forma que puedas sostener.

Conversemos sobre tu proceso

Los ejemplos

Imágenes y video procedentes de ambos proyectos. Obra original: Kharolys Naranjo. Presentación visual y motion graphics: Diego Sarmiento.

Altura · Fractalis